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COOMEVA, ¿del
espíritu solidario al negocio financiero?
Tenía en mente escribir una columna sobre el tránsito de
COOMEVA de entidad solidaria al negocio bancario
y
financiero, pero un blog en este diario de Alfonso
Zableh, el 13 de abril de 2011, sobre las ineficiencias
e incurias padecidas en su caso, de parte de COOMEVA
EPS, me da pie para adelantar mis observaciones sobre
tal entidad, así:
1. Los asociados de
COOMEVA hemos visto cómo un grupo de directivos y
diligentes activistas han montado un consorcio
empresarial apalancado sobre la base de los aportes
solidarios obligatorios de todos los asociados, de lo
cual han derivado un enorme y discrecional poder
burocrático y en la adquisición de bienes y servicios y
de contratación. Por ejemplo al aporte mensual de cada
asociado hay que agregarle otros aportes obligatorios,
como el fondo de recreación, el fondo de calamidad, el
fondo funerario, etc. Como estos fondos deberían tener
una finalidad específica, la pregunta es ¿cuántos
hoteles o centros vacacionales o centros de recreación
tiene COOMEVA al servicio de sus asociados? ¿Cuántos
convenios tiene Coomeva con entidades de servicios
hoteleros o recreativos con una tarifa con descuentos
especiales para sus asociados? ¿Se habrá utilizado este
fondo, que debe, tener objeto exclusivo de apoyo a las
actividades recreativas de sus asociados, en apalancar
otras de las nuevas áreas de negocio en las que ha
incursionado Coomeva, por ejemplo, el BANCOOMEVA?
2. Otro Fondo
obligatorio es el de calamidad, para acceder al cual hay
que primero vencer la capacidad de sigilo que reina en
esa institución sobre la forma de utilizarlo, fenómeno
que se identifica cuando el asociado necesitado
encuentra a un funcionario "buena gente" que le dice que
puede utilizar dicho fondo, y lo orienta hacia quién
dirigirse pero, a su vez, le advierte que no lo vaya a
mencionar como fuente de información, sobre lo cual al
interesado le toca guardar discreto silencio cuando, al
solicitar el servicio, recibe la pregunta pertinente del
ejecutivo a cargo. Pero, además, una vez que se surte el
trámite de todos los requisitos para que la solicitud
sea considerada, el solicitante se ve sometido a la
inercia burocrática interna de un comité con sede en
Cali, que a lo sumo se reúne dos o tres veces al año,
por lo que cuando finalmente se recibe "el auxilio" este
apenas es un paliativo extemporáneo para la urgencia de
la necesidad. Pero, lo mas aberrante y contradictorio
con la misión solidaria, es que cuando uno accede a ese
"privilegiado auxilio" y luego se explaya en elogios y
reconocimientos al espíritu solidario de "su
organización", al poco tiempo se estrella con la
realidad contundente, propia de un frío agiotismo, en
que, por haber ejercido el derecho a acceder al fondo de
calamidad, el asociado se entera de que ha dejado de ser
sujeto de crédito para su cooperativa, pese a tener un
cupo rotativo vigente y con cupo.
Esto lo digo por mi
experiencia personal como asociado, y por comentarios de
otros asociados que han sufrido el mismo tratamiento.
Pero es más, dos años después, cuando el asociado
cuestiona esa actitud nada solidaria y demuestra que de
las entidades comerciales normales a las cuales se es
ajeno, ha recibido un mejor trato, los ejecutivos de
Coomeva le dicen a su asociado que todavía no cumple con
los requisitos para que le sea restablecido su cupo de
crédito discrecional e injustamente suspendido. Mientras
tanto, mensualmente el asociado tiene que pagarle a
Coomeva $ 32.135 como aportes, $ 1.695 por el fondo de
calamidad, $ 8.580 como auxilio funerario y $ 6.800 por
el fondo de recreación; es decir $ 40.630 sin un 'quid
pro quo', es decir sin ningún beneficio a cambio. Si
asumimos que esa suma que abona mensualmente el
columnista es igual para los 260.000 afiliados que se
dice tiene COOMEVA, arroja la bobadita de $
10.563'800.000 (diez mil quinientos sesenta y tres
millones ochocientos mil pesos). Y la pregunta es ¿qué
destino tienen esos recursos? ¿Van para la cooperativa o
se reparten entre los otros negocios que tiene el grupo
COOMEVA? ¿Qué dicen al respecto las superintendencias
financieras y de economía solidaria? Amadeo Rodríguez
Castilla, Economista consultor
Publicación eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
2 de mayo de 2011
Autor
Amadeo Rodríguez Castilla
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