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Columna de: Ana Sáez Ramírez
Ana Sáez
Ramírez
Madrid -
España
Vida Universal
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www.vida-universal.org
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Plenitud en la vejez
La esperanza despierta las ganas de vivir, los espíritus
vitales, y nos da fuerza para dar los pasos hacia la
meta
que nos hemos propuestos. Quien haya renunciado a la
esperanza y a los planes, tampoco tendrá fuerza para
alcanzar metas superiores. De ello se derivan
paulatinamente la frustración, la soledad, el sentirse
perdido, sin apoyo y la sensación de no tener un hogar.
El resultado de un comportamiento semejante es el ser
viejo y decrépito, la resignación, la depresión y la
amargura.
¡Cuan hermosa puede ser la vejez si en sus años de
juventud, o a más tardar hacia la mitad de su vida, una
persona se ocupa de la vida interna! Entonces en su
vejez su vida será plena, por medio de la fuerza del
espíritu eternamente joven, del Espíritu de Dios.
Las personas que han tomado en sus manos las riendas de
su vida nunca se sentirás sin hogar. Saben que están
acogidas y son conscientes del camino hacia la vida
después de la vida. Las personas que van por el camino
de la interiorización se vuelven más sosegadas y
serenas. Las personas de edad se liberan de los apremios
y deseos externos. Miran hacia el interior, al Espíritu
eterno, que vive en el alma de cada persona, siendo
conscientes de la vida que perdura eternamente.
Quien no tenga miedo de la vida después de la vida, se
sentirá intemporal y en su alma eternamente joven.
De la publicación: “Mucha, mucha vida
¿Qué nos dirían los animales si hablaran?
En
todas las estaciones del año, haga el tiempo que haga,
bien sea frío, caluroso o incluso bajo los calores
sofocantes del verano, muchos de nuestros hermanos
animales están a la intemperie, sin protección ni techo.
Ellos piden: «Ayudadnos, para que tengamos un lugar
donde cobijarnos.
“Sentid en vuestro corazón, vosotros, seres humanos.
¡Sentid que somos vuestros hermanos menores! También
para nosotros los animales podría ser cada día Belén, si
las personas que nos aman ayudan a que haya cobertizos y
más espacio de vida, de forma que tengamos, por ejemplo,
alimento limpio, tal como quiere dárnoslo la madre
Tierra, sin abonos artificiales.
Por favor, por favor, ayudad para que personas que aman
a los animales construyan refugios y puedan adquirir
tierras de las que darnos un alimento igual al que
deseáis vosotros los seres humanos, puramente natural.
Ayudadnos para que los cazadores y tramperos, con su
manera brutal y cobarde de dispararnos y capturarnos, no
puedan seguir sacando provecho de vosotros los hombres.
Tan pronto como nuestros cuerpos muertos dejen de ser
los asados servidos en las mesas, no habrá ya ningún
motivo para seguir matándonos.
Nosotros animales os pedimos de todo corazón: No comáis
nuestra carne. Cuando se reduzca el consumo de carne, la
consecuencia será que se irá reduciendo la violencia en
los bosques y campos. Por favor, por favor, ayudad
haciendo que vuestras costumbres culinarias no se basen
en «sacrificios de matanza».
«Hemos sido criados para ser sacrificados, como
prisioneros en un establo horrible. También nosotros
somos seres de la Creación que sienten de modo semejante
a vosotros los seres humanos. Sentimos miedo, dolor y
alegría. Muchos de nosotros somos ganado vacuno.
Condenados a ser sacrificados, porque hay seres humanos
que quieren comer nuestra carne, estamos en un lugar muy
estrecho y con muy poca libertad de movimiento. Bajo
nosotros hay armazones metálicas parecidas a una reja a
las que vosotros llamáis suelos de rejilla. Nuestros
excrementos caen a través de esas hendiduras de modo que
nos vemos obligados a vegetar allí en una atmósfera
corrosiva.
Por favor, por favor, ¡no nos comáis, tened un gesto de
amor al prójimo! Miradnos a los ojos y sentiréis que
también nosotras las reses vacunas somos seres de la
Creación al igual que vosotros, y por ello vuestro
prójimo, puesto que Dios es la unidad en los animales,
plantas y piedras, en toda la Tierra, en todo el
cosmos”.
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