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¿Quién cuida la
plata?
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Solo para atender la emergencia se van a girar desde
Bogotá cerca de cinco billones de pesos. Luego se van a
invertir unos doce billones más. ¿Está preparado el país
para evitar que se utilicen en campañas políticas o se
desvíen a manos de los corruptos?
Hace
tres años, a los damnificados del invierno de
Soplaviento (Bolívar) nunca les llegaron los mercados
prometidos. Por una pelea política entre el gobernador
saliente y el entrante, la comida se pudrió en una
bodega y tuvieron que botar lo que había costado 4.000
millones de pesos. El pasado 6 de enero, en ese mismo
pueblo, casi se repite la historia. Los afectados por el
invierno, tal vez recordando lo ocurrido aquella vez,
decidieron asaltar la Alcaldía para tomarse 600 mercados
antes de que se dañaran.
"Nos
enteramos de que en una bodega de la Alcaldía había
mercados guardados desde diciembre mientras que los
damnificados no morimos de hambre, y por eso pasó lo que
pasó", le comentó un habitante a un diario local. El
Alcalde disculpó su negligencia diciendo que como no
tenía suficientes mercados estaba esperando que llegaran
más para repartirlos. El Gobernador también se lavó las
manos diciendo que todas las ayudas habían sido enviadas
oportunamente. ¿Dónde quedaron los otros mercados que
mandaron? ¿Por qué tenían guardados estos?
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| La contralora
Morelli montó una estructura de control en
tiempo real. Se destinarán dos o tres
funcionarios para cada municipio y estarán
atentos a irregularidades. Por su parte, el
procurador Ordóñez ordenó agilizar los
procesos en la crisis y tener fallos en tres
meses. |
Ese
episodio resume el temor que cunde en la costa caribe
por el destino final de los billones de pesos que se van
a girar desde Bogotá para las víctimas del invierno.
"Los políticos, y en particular los alcaldes, se sacaron
la lotería -dice un líder de uno de los pueblos más
afectados de Bolívar-. A los que no tenían chance les
mandan un tanque de oxígeno". En la costa están
convencidos de que en plena campaña electoral (el 30 de
octubre son las elecciones de alcaldes y gobernadores)
la llegada de cientos de miles de millones en dinero
líquido es como contratar a un pirómano para cuidar una
estación de gasolina.
Y es que el dinero que está en juego para atender las
necesidades de las víctimas de las lluvias es
monumental: el Ministerio de Hacienda calcula que se
girarán entre cuatro y cinco billones solo para atender
la emergencia, es decir, lo mismo que cuesta construir
la Ruta del Sol, hoy por hoy, el más ambicioso proyecto
de infraestructura vial del país. Como elemento
adicional hay que tener en cuenta que, por el estado de
emergencia declarado, la mayor parte de ese dinero no se
rige por la Ley 80 de contratación. Esa libertad, si
bien es indispensable para que los recursos lleguen a la
gente con la urgencia que el caso amerita, también
implica un riesgo más alto de incurrir en prácticas de
corrupción.
La semana pasada comenzó la prueba de fuego con el
primer giro de 150.000 millones para que los
gobernadores y alcaldes los utilicen en mercados, pago
de arriendos -200.000 pesos en efectivo por familia- y
en la construcción de albergues. Se seguirá haciendo un
giro mensual por ese monto hasta mayo o junio, o hasta
cuando la emergencia termine. Se dice fácil, pero la
realidad es que en un abrir y cerrar de ojos el país se
vio abocado a darles techo y alimento a 2.235.000
damnificados, en particular en 75 pueblos que hoy están
literalmente anegados. A modo de comparación, en el
terremoto del Eje Cafetero, el Forec atendió a 87.000
afectados.
Esto por hablar apenas de la primera fase, la de
emergencia. "Es muy importante que el país entienda que
el hecho de que haya dos o tres días de sol no significa
que la emergencia ha terminado", dice Everardo Murillo,
el gerente del Fondo de Calamidad. Y luego vendrá la
fase de reconstrucción, para la cual se calcula que se
invertirán unos 16 billones de pesos más. Pero el
control de ese dinero será otra historia.
El gobierno es consciente del riesgo. "Tenemos los ojos
bien abiertos -ha dicho el ministro Germán Vargas-.
Donde se presente un problema se sustituirá al
Gobernador y lo denunciaremos". Y lanzó una advertencia
fulminante: "Varios ciudadanos nos han manifestado
preocupaciones de uno en particular. Región Caribe.
Departamento muy afectado. Lo tenemos en la mira,
respirándole en la nuca. Al primer paso en falso, las
tiene". El Ministro no quiso dar el nombre, pero los
entendidos ya descartaron al Gobernador del Magdalena,
pues está en tránsito de salida, y al del Atlántico, que
se puso al frente de la tragedia.
El gran interrogante es si la estrategia que diseñen
tecnócratas de reconocida capacidad en Bogotá será capaz
de derrotar las telarañas creadas por la maquinaria
politiquera de las regiones. SEMANA encontró que sobre
la marcha se está montando una sólida estrategia de
control para evitar que esa catarata de recursos se vaya
por el caño de la corrupción.
En primer lugar, desde Bogotá, Everardo Murillo ya dio
las primeras puntadas para blindar los dineros. A
diferencia de lo que se venía haciendo hasta diciembre,
que era comprar los mercados en Bogotá para mandarlos,
ahora se gira la plata a los gobernadores y estos
contratan a una organización privada idónea para que
compre los mercados (como, por ejemplo, la Federación de
Cafeteros en los casos de Caldas y Risaralda o una caja
de compensación en Bolívar) y los entregue directamente
a los afectados con una calcomanía que explícitamente
dirá que ese mercado no tiene nada que ver con política.
La operación, además, tendrá un interventor de
reconocida trayectoria al que se le da el visto bueno
desde Bogotá.
En segundo lugar, están las tres organizaciones de las
grandes ligas del control en el mundo, que el gobierno
convocó para que se unieran y sirvieran como acorazado.
Se trata de Kroll (firma especializada en detectar
fraudes financieros), Transparencia Internacional y Kpmg
(una de las cuatro más importantes de auditoría en el
planeta) y que esta semana deben entregar, en conjunto
con la Cámara de Comercio de Bogotá, la estrategia para
atajar todo tipo de fraudes.
Y en tercer lugar, como último recurso para contener a
quienes logren burlar los filtros anteriores, están los
dos más poderosos organismos de control del país, la
Procuraduría y la Contraloría. ¿Qué van a hacer? La
contralora Sandra Morelli se lo ha tomado tan en serio
que va a crear una estructura ad hoc en la Contraloría.
Ese nuevo equipo, que prácticamente ya está conformado,
se dedicará a hacer control en tiempo real, que no ha
sido usual en la historia de la Contraloría. Para cada
municipio, según su tamaño, se destinarán dos o tres
funcionarios y se van a meter literalmente en el fango
para detectar in fraganti las fallas.
Ese esquema ya se ha puesto a prueba en el último mes y
ha permitido frenar a tiempo irregularidades. "Uno de
los funcionarios encontró que estaban vendiendo mercados
del sistema en la plaza de mercado de Barranquilla, dio
aviso a la Policía y se pudo controlar la situación",
explica Felipe Córdoba Larrarte, procurador delegado
para la participación, quien coordina este esquema, por
mencionar solo uno de los muchos ejemplos que recoge el
informe de "auditoría exprés" del pasado 12 de enero. La
idea es cambiar la ecuación: no esperar a que se roben
la plata para abrir la investigación y años después
sancionarlos, sino evitar que se la roben.
Esta estructura no va a requerir nuevos recursos, sino
que utilizará para ello los que el ex contralor Julio
César Turbay, según informe de la auditoría, destinó en
su momento a nómina paralela. El proyecto de la
Contralora es aún más ambicioso: quieren aprovechar esta
oportunidad para dejar montada toda una red de
veedurías, y para eso ya hicieron un censo y convocaron
a todo tipo de líderes de las regiones. "Hemos detectado
que la veeduría ciudadana es importante, pero la gente
no está preparada, por eso invitamos al Instituto
Interamericano de Derechos Humanos, que tiene amplia
experiencia, y ya aceptaron".
El procurador Alejandro Ordóñez, por su parte, también
ha tomado medidas excepcionales. Si se presentan
irregularidades, por ejemplo, se aplicará un proceso
disciplinario verbal, para poder tener un fallo, máximo,
en tres meses. Y ha enviado, por medio de circulares,
instrucciones claras de cómo proceder a sus delegados en
las regiones. Una de ellas, sobre el giro de los
recursos. "En el modelo de contratación de la emergencia
no se aplica Ley 80, lo cual es una ventaja por la
urgencia, pero también una debilidad y hay que ponerle
especial atención", dice Carlos Mesa, procurador
delegado para las regiones.
El auditor, Iván Darío Gómez Lee, también se ha sumado,
y con la contralora Morelli ha diseñado un paquete de 12
medidas que se hacen necesarias para poder hacer un
mejor control de la emergencia. Una de ellas, por
ejemplo, es que bajo la emergencia el Presidente
modifique los códigos para que la desviación de fondos
se considere delito y falta grave, respectivamente. Hoy,
cualquiera que haga mal uso de los recursos de los
damnificados podría ser sometido a una sanción simple.
"Esas medidas no son indispensables, pero se las
sugerimos al gobierno porque con los instrumentos
tradicionales, con los que hoy tenemos, el riesgo es
mayor", dice la contralora Morelli.
Sin duda, el país nunca había contado con un plan de
control como el que se plantea ni con un ejército de
veedores desplegados en el terreno para evitar que la
corrupción se trague los recursos destinados para
afrontar un desastre como este. Pero en la práctica,
está por verse. "Por mucho blindaje que le pongan a esa
vaina, al fin y al cabo son los alcaldes los que hacen
el censo", dice el líder mencionado atrás.
El país va a ser testigo del gran desafío de blindar las
platas públicas. Es sin duda una oportunidad para
demostrar que las cosas pueden ser diferentes.

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