
En Baranoa siguen los
asesinatos selectivos: matan policía pensionado
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En Baranoa pareciera que los
últimos torrenciales aguaceros hubieran hecho germinar
las semillas de terror
y
miedo que sembraron en febrero pasado los panfletos con
amenazas de muerte a una lista de personas, y que se
repartieron en diferentes puntos del municipio.
Hoy, sólo se habla con recelo de los mensajes que
dejaron escritos en las paredes de la finca El Recreo
los asesinos de Daniel Enrique Torres Torres, 45 años,
un policía pensionado que trabajaba como celador del
lugar.
“Esta vez no tiraron panfletos, pero dejaron los
mensajes escritos en las paredes”, dijo asustada una
lugareña.
Torres Torres fue encontrado muerto a las seis de la
mañana de ayer , tirado en una porqueriza y con el
cráneo partido. Las autoridades indicaron que fue
sorprendido con un garrotazo. Además, los asesinos le
robaron el revólver de dotación y se dedicaron a
escribir sobre las paredes mensajes como: “Volveremos
otra vez” y “Nos las pagarás”.
La
finca El Recreo se encuentra ubicada en el kilómetro 3
de la vía que conduce de Baranoa a Usiacurí y es de
propiedad de Franklin Mora. Antes de marcharse, los
delincuentes dejaron otro mensaje en la minuta del
vigilante asesinado. Escribieron: “Franklin Mora, esto
es para tí”. A pesar de los hechos, la Policía indicó
que el propietario de la finca no se había hecho
presente.
La
víctima vivía en el municipio de Sabanalarga y llevaba
varios años trabajando en El Recreo.
Algo
está pasando. Después del asesinato del reinsertado
Carlos Rafael Torres, el miércoles 1 de junio, se vivía
una tensa calma y sólo pocos se atrevían a hablar y
confirmar que seguían cayendo los que aparecieron en los
panfletos.
Ayer, con el crimen de Torres Torres los habitantes de
Baranoa señalaban que la situación ya había llegado a un
límite y que, por lo tanto, las autoridades debían tomar
cartas en el asunto, pues “algo está pasando”, afirman.
El
18 de mayo pasado también fue abaleado José Antonio Polo
Coba, conocido en el municipio como alias Kaki, quien
además aparecía en los panfletos.
Las
autoridades de Policía señalaron que tanto Carlos Rafael
Torres como José Antonio Polo, tenían anotaciones
judiciales y ambos se dedicaban al negocio de
prestadiario.
Por
su lado, algunos comerciantes del municipio que han
aparecido amenazados en los volantes aseguran que, en su
momento, los
panfletos
eran medios de presión que utilizaba un grupo de
delincuentes para extorsionarlos.
Uno
de esos comerciantes, que pidió no revelar su identidad,
explicó cómo fue abordado después de que su nombre
apareciera en los panfletos de febrero pasado. Dijo que
días después llegó a su negocio alias Kaki y lo calmó
con promesas de que le iba arreglar todo.
Los
visitó varias veces y llamaba por celular a su patrón
para poner una cita y arreglar el dinero que debía pagar
para que lo dejaran trabajar. Finalmente el comerciante
pagó un millón de tres que le pedían y cuando cumplió la
cita con los extorsionistas, todos tenían los rostros
tapados.