Sabanalarga - Atlántico - Colombia
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XXI
Un Periódico con
identidad, con una misión y una visión.
El
mensaje
del toro
que
saltó la
valla
Por
Teresa
Antequera
Cerverón
Corresponsal
en
España
Hace
algunos
días una
noticia
ocupó
los
titulares
no sólo
de la
prensa
española,
sino de
la de
medio
mundo;
la
del toro
que en
la
localidad
Navarra
de
Tafalla
saltó al
tendido
provocando
que
numerosos
espectadores
fueran
heridos,
incluyendo
un niño
que
presentó
numerosas
contusiones
causadas
por los
que
huían.
Aunque no
se trataba de una
corrida de toros en sí,
para muchos
librepensadores europeos
no deja de resultar
curioso que festejos de
esa índole tengan lugar
durante la celebración
de festividades
cristianas anuales como
estas en honor de la
virgen de la Asunción y
de san Sebastián.
En un
programa de televisión
alemán se celebró que
Cataluña se haya
convertido en una
Comunidad antitaurina y
se apoyó el hecho de que
cada vez más españoles
están en contra de las
corridas de toros y de
todo sufrimiento
infringido a los
animales en base a las
tradiciones, al
divertimento o a la
ignorancia. De hecho los
animales sufren por eso
huyen, gimen e incluso
atacan y causan muertes.
No
obstante en el referido
programa de televisión
alemán también se habló
del enorme sufrimiento
mundial que los animales
padecen a manos de los
seres humanos, sobre
todo en los países que
se denominan cristianos,
lo que no debe de
extrañarnos si haciendo
memoria, nos remontamos
al conocido santo Tomas
de Aquino, quien como
doctor de la iglesia
dijera ya en el siglo
XIII que los animales no
tienen alma. Con ello
abrió la puerta a todo
tipo de crueldades
contra criaturas
indefensas, que
curiosamente fueron las
que acogieron y dieron
calor en el pesebre al
niño Jesús, fundador del
cristianismo.
De hecho
según las Homilías
Clementinas se sabe que
los apóstoles eran
vegetarianos y según los
evangelios apócrifos que
Jesús de Nazaret era
amigo de los animales y
que los amaba, hechos
que nos han sido
ocultados. En las
Palabras de Pablo, en
Toledoth Jeschu de la
Edición Krauss, se lee:
“Jesús me ordenó que
no comiera ninguna carne
ni bebiera ningún vino,
sino sólo pan, agua y
frutos, para que me
halle puro cuando él
quiera hablar conmigo”.
El que la
iglesia vive alejada del
verdadero cristianismo
originario es algo que
no extraña a muchos, de
hecho en el Sermón de la
Montaña de Jesús de
Nazaret, que es el mejor
compendio de la historia
de la humanidad para una
vida feliz, a pesar de
que la iglesia católica
lo ha catalogado como
utópico, se lee la
siguiente frase: “Lo
que quieras que otros te
hagan a ti, hazlo
primero tú a ellos”,
lo que en el caso de los
animales la común
inversión de su cita
puede ser de mayor ayuda
para el lector de mente
despierta: Lo que no
quieras que te hagan a
ti, no se lo hagas
tampoco tú a nadie… ni a
la naturaleza ni a los
animales”. La
aplicación diaria de
esta milenaria regla de
oro en primer término en
las relaciones humanas,
podría ser un primer
paso para posteriormente
practicar el verdadero
respeto a la creación de
Dios.