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De compras...
ESCÁNDALO
Mientras en Colombia sus negocios hacían agua, Miguel
Nule vivía una vida de lujos y compraba apartamentos en
los sitios más exclusivos del mundo.
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Apartamento en
DUBÁI en el exclusivo condominio Yasmin,
ubicado en Ras al-Khaimah, cerca de Dubái,
Miguel Nule (foto) y su exesposa compraron
una propiedad para destinarla a la renta.
Esta región, según ‘The Financial Times’, es
la más rentable en el golfo Pérsico.
Hicieron esto a finales de 2009 y comienzos
de 2010, cuando en Colombia las obras del
Grupo Nule colapsaban por falta de liquidez. |
A finales de 2009, las
obras de la calle 26, a cargo del Grupo Nule, tenían un
retraso de más del 50 por ciento, entre otras razones
por falta de liquidez, y el IDU les hacía adiciones por
más de 3.000 millones de pesos en nuevos trabajos. Justo
en ese momento, las preocupaciones del empresario Miguel
Nule se repartían entre dos temas: cómo capotear a sus
acreedores y cómo salvaguardar las cuantiosas
inversiones de su núcleo familiar.
Esta última era su
prioridad. Unos días antes, un ultimátum enviado desde
Dubái decía que si no se ponía al día en las cuotas,
perdería el apartamento que había comprado a plazos en
Emiratos Árabes Unidos con Rina Mendoza, su exesposa,
con quien había liquidado su sociedad conyugal dos años
atrás. La alerta venía directamente de TFG Real Estate,
un promotor de proyectos de construcción en esa parte
del mundo. A ellos les habían comprado el apartamento
102 del bloque tres del lujoso condominio Yasmin en Ras
al-khaimah, entre las montañas de Hajjar y el mar. Un
informe de The Financial Times lo había definido como el
lugar más rentable para invertir en el golfo Pérsico.
Para completar el medio
millón de dólares que en planos costó la propiedad,
Miguel y Rina venían haciendo abonos regulares. Sacaban
de donde podían para cumplir el compromiso. En enero de
ese año, pagaron la cuota de 45.000 dólares con un giro
hecho por Manuel, hermano de Miguel, desde la sociedad
Gestión Empresarial S.A., ubicada en Panamá. En abril
Miguel hizo el pago desde una cuenta personal en el USB
de Suiza, y en julio, nuevamente, su hermano lo cubrió
girando de la cuenta de la firma Femar Investments INC,
también ubicada en Suiza. Ninguna de estas empresas de
los Nule era conocida por la opinión pública, hasta
ahora.
No es que Miguel y Rina
pensaran establecerse en tan lejanas tierras. Para enero
de 2010, ya con el grupo empresarial en plena crisis,
Rina consultaba a los constructores sobre la fecha de
entrega del apartamento, los muebles que le iban a poner
y el canon en que calculaban que se podría arrendar.
Los separados esposos Nule,
en 2009, buscaban otros horizontes. Miguel evaluaba
establecer a su familia en Coral Gables, Florida, en el
sector de Gables by the Sea. El valor de la propiedad
allí era de 2.849.000 dólares, pero su asesor
inmobiliario adelantaba gestiones para concretar el
negocio por el orden de dos millones de dólares.
También revisaron los
apartamentos 2102 y 2302 del hotel condominio Trump Soho,
ubicado en una de las zonas de mayor desarrollo de
Manhattan. El edificio, de 45 pisos, tiene vista al río
Hudson y a la Estatua de la Libertad. Allí la inversión
mínima era de 1.271.000 dólares. Rina, con su firma
Royalty Brokers, también asesoraba a su excuñado Manuel
Nule. En agosto le presentó un amplio portafolio de
apartamentos para invertir en Century Village, en New
Hampton, Florida.
Para consultar cómo se
concretaron estas transacciones, SEMANA consultó al
abogado de Rina Mendoza, quien asegura que Miguel nada
tenía que ver en esas compras. Dice que ella tiene
posibilidades, tiene su empresa y "lo que ha hecho es
multiplicar la platica que recibió cuando liquidó su
sociedad conyugal en 2007", dice. Pero ¿por qué aparecen
Miguel y Manuel pagando las propiedades años después de
la separación? "Desconozco la información", dice, y
agrega que para las compras de Emiratos Árabes y
Manhattan se buscaron créditos bancarios, de los que hoy
deben más del 75 por ciento, pues con esas facilidades
"cualquiera puede tener una propiedad allá".
Para esa época, Rina tuvo
otros gastos cuantiosos. A finales de agosto de 2009
compró en Miami un par de cuadros al artista pop
brasileño Romero Britto. Los pagos nuevamente salieron
desde la cuenta en Suiza, con la firma de Miguel Nule.
El interés por el artista fue tal que Miguel y Rina
buscaron ofrecerle una cena con algunos invitados. Pero
al momento del despacho de las obras de arte surgió un
particular inconveniente. A la galería del artista en
Miami llegó un mensaje con la siguiente consulta de Rina
: "Queríamos saber si tú nos puedes mandar los cuadros a
Bogotá, sin que haya ningún problema, porque el cuadro
de 1,40 por 1,40 no nos entra por la puerta del avión
(entra pero no hace el giro)...". Se refería al avión en
el que se movilizaba Miguel y que ella usaba con
frecuencia.
En ese momento, los Nule
empezaban a saltar matones para pagar las deudas
acumuladas por el grupo en Colombia. En particular una
con la Dirección Nacional de Estupefacientes, que era la
que más agobiaba a los financistas de sus empresas. No
solo habían incumplido varias veces los compromisos de
pago, sino que por ser dinero del erario, esa mora les
estaba generando mucho ruido sobre su real situación
económica. Otra obligación tenía en aprietos al trío
Nule: los giros pendientes a la firma Protexa, una
multinacional mexicana que trabaja en construcción de
infraestructura, la cual -con su filial Condux- había
sido socia estratégica en el megaproyecto de la doble
calzada de Bogotá a Girardot, y con Transvial, la
responsable de las obras de la 26. Luego de meses de
incumplimiento, a los funcionarios de esa empresa en
Monterrey, México, se les llenó la copa: "La verdad, ya
estamos desgastados con esto de estarles solicitando el
pago constantemente y no hallar un compromiso serio de
parte de ustedes para cumplirlo, nuestro apoyo a ustedes
fue de buena fe y cumplido en tiempo y forma. En estos
momentos están haciendo uso del nombre de nuestra
empresa sin cumplir con lo pactado, y esto no es
legalmente correcto", escribieron en una de las muchas
comunicaciones que enviaron a todos cuantos pudieron
para hacer exigible el pago.
Miguel, entre tanto,
revisaba las cuentas que su esposa le pasaba para poder
abonar a las inversiones del patrimonio familiar. En
agosto del mismo año -2009- le envió a Miguel la lista
de reembolsos de gastos, que incluía desde 16.000
dólares en joyas hasta los 1.700 dólares que costaron
las boletas para ir al concierto de la banda de rock
AC/DC en su histórica gira Black Ice Tour. Sumadas todas
las cuentas, a Rina le debían más de un millón de
dólares, los cuales se empezaron a pagar con premura con
un primer desembolso de 410 millones de pesos al Bank of
America en Estados Unidos.
La vida de Miguel Nule se
batía en profundos contrastes: de quiebra, por un lado,
y de opulencia, por el otro, además de recursos en
paraísos fiscales y cuentas cifradas en el exterior que
ya empiezan a ser objeto de rastreo por las autoridades.
De alguna manera, esa situación ambivalente se mantiene.
Desde Miami, Miguel Nule hace casi a diario
declaraciones y adjudicaciones que tienen en vilo las
investigaciones sobre el escándalo de la contratación en
Bogotá. Mientras tanto, crece la expectativa acerca del
momento en que la justicia deje de verlo solo como una
víctima y revise su responsabilidad en la bancarrota más
grande del país, que se llevó por delante cientos de
miles de millones de pesos de recursos públicos.
Fuente: http://www.semana.com/sostenibilidad/noticias-nacion/compras/152098.aspx

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