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Polémica
"Quien pague una extorsión será visto como auxiliador
del crimen": MinDefensa
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Así lo propuso Rodrigo
Rivera al presentar en el Congreso, junto al ministro
del Interior, Germán Vargas Lleras, la 'columna
vertebral' de la Política de Seguridad Ciudadana, un
proyecto que busca enfrentar con eficacia a las bandas
criminales.
El desafío de las bandas criminales y la seguridad en
las ciudades “nos está cogiendo ventaja”. Así admitió el
ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, los
alcances de las organizaciones ilegales que rodean el
negocio del narcotráfico y que, según el director de la
Policía, general Óscar Naranjo, son el principal
responsable del fenómeno de inseguridad urbana por el
que atraviesa el país.
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Daniel Reina - SEMANA El ministro de
Defensa, Rodrigo Rivera, generó polémica al
afirmar que quienes paguen extorsiones
serían concebidos como auxiliadores del
crimen. |
En un debate político en
la Comisión Primera del Senado, donde los alcaldes de
Medellín, Bogotá, Cartagena, Cali y Tumaco reconocieron
que las autoridades locales no tienen cómo enfrentar al
“crimen organizado”, el Gobierno Nacional presentó el
primer bosquejo de la llamada Política Integral de
Seguridad, la estrategia que esperan presentar en el
Congreso con el propósito de reducir a las bandas
criminales.
Pero más allá de la estrategia jurídica para enfrentar
el crimen, una propuesta del ministro de Defensa,
Rodrigo Rivera, causó impacto.
Luego que el general Naranjo describiera que una de las
principales fuentes de financiación de las bandas
criminales (Bacrim) es la extorsión y la microextorsión,
Rivera anunció una campaña para que la sociedad, de
forma cultural, condene el pago de la extorsión.
La propuesta, que desde ya promete ser polémica, busca
que quienes sigan pagando extorsiones dejen de ser
considerados víctimas y sean señalados como auxiliadores
de estas organizaciones ilegales.
Aunque de momento es una iniciativa pedagógica, Rivera
dijo que, en su opinión, y de no generar impacto en la
ciudadanía, no se descartaría que el pago de extorsión
sea castigado.
En la Comisión Primera del Senado, donde se escuchó la
propuesta, hubo muchas reservas. El senador de Cambio
Radical, Javier Cáceres, en su tradicional tono
satírico, le dijo al ministro de Defensa que es fácil
hablar "en medio de un círculo de escoltas". Juan Manuel
Galán, del Partido Liberal, dijo que el presidente de la
República es quien tiene que explicar si esa tesis en
realidad hace parte de la política contra las bandas
criminales, o es un apreciación individual de uno de sus
funcionarios.
La política de seguridad ciudadana
De momento, lo que sí busca el Gobierno para enfrentar
judicialmente a las bandas criminales, es hacer una
"cirugía" al código penal.
Así lo expuso el Gobierno al anunciar la Política
Integral de Seguridad Ciudadana. Se trata de un proyecto
de ley que no supera los diez artículos, como los
anunció el ministro de Defensa, que está prácticamente
diseñado y que será definido en los próximos días por el
presidente Juan Manuel Santos.
El proyecto busca reformar el código penal y su código
de procedimiento con el propósito de ajustar la
legislación colombiana a las necesidades de jueces y
fiscales para enfrentar a este tipo de delincuentes.
“El fenómeno de las bandas criminales no se enfrenta con
normas ordinarias. Se necesitan normas excepcionales”,
sostuvo el Fiscal general (e.), Guillermo Mendoza Diago,
quien ha participado en la mesa de discusión en la que
se ha diseñado este proyecto.
Esta iniciativa, según lo explicó el ministro del
Interior, Germán Vargas Lleras, busca crear nuevos tipos
penales, uno de ellos el de conformación y pertenencia a
bandas criminales.
También incluiría en el código penal conductas como la
apología de la rebelión, maniobras dilatorias,
amotinamiento y comercio ilícito de bienes. El proyecto
también busca elevar penas al porte y tenencia de armas.
Según explicó el gobierno, la Política Integral de
Seguridad ajustaría los procedimientos penales. Crearía
jueces de garantías nacionales, más especializados y
algunos de carácter “ambulante”, con el propósito de que
no sean los jueces locales los que tengan que decidir
medidas de aseguramiento.
La iniciativa también busca el fortalecimiento de la
policía judicial y ampliar términos judiciales en los
procesos más complejos.
El fiscal Guillermo Mendoza Diago dijo que en Medellín
los miembros de bandas organizadas están muy entrenados
en legislación, al punto que la flagrancia no constituye
prueba suficiente para sus detenciones.
Por eso sugiere normas de excepción que, por ejemplo,
permitan tener detenida a una persona por un mes,
incomunicada, para poder interrogarla y saber cuáles son
las estructuras y las modalidades criminales que lo
apoyan. “Hoy es difícil sacar adelante investigaciones
con las herramientas judiciales que cuentan los
fiscales”.
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