Legalizar
Por
Guillermo
Ramírez
García
guillo_0403@hotmail.com
En
reciente
visita
del
presidente
Santos
a
Inglaterra
concedió
una
entrevista
en
la
que
puso
sobre
el
tapete
el
debate
sobre
el
controversial
tema
de
la
legalización
de
la
droga.
Llego
la
hora
de
hablar
sin
tabúes.
Como
buen
jugador
de
póker,
de
forma
cautelosa
plantea
la
necesidad
de
hacer
un
replanteamiento
liderado
por
los
mayores
consumidores.
El
reconocimiento
que
se
hace
ha
nivel
mundial
sobre
el
fracaso
que
ha
tenido
la
posición
de
E.E.U.U.
de
pretender
que
la
mejor
forma
de
luchar
contra
este
flagelo
es
por
medio
de
leyes
prohibicionistas,
invita
a
ello.
Es
evidente
que
Santos
es
un
hábil
político,
pero
en
este
tema
tiene
las
mejores
razones
para
ser
mas
contundente
y un
abanderado
mundial
al
respecto.
Podría
hacer
uso
de
la
historia
y
recordar
que
fue
a
través
de
la
legalización
del
whisky
como
el
Tío
Sam
le
quito
el
control
de
su
producción
a la
mafia
norteamericana
acabando
al
tiempo
con
las
vendettas,
el
derramamiento
de
sangre
e
iniciando
la
tributación
del
negocio.
En
el
tema
de
la
droga
nuestra
historia
es
mas
reciente
y no
tiene
que
hacer
mención
de
ella
pues
es
conocido
que
las
acciones
en
todos
los
frentes
de
esa
lucha
no
dejan
un
resultado
diferente
al
alto
costo
en
vidas,
corrupción,
violencia,
daño
ambiental
e
inestabilidad
política
mientras
en
USA
y
Europa
aumenta
el
consumo.
La
realidad
demuestra
que
la
prohibición
no
disminuye
el
consumo
pero
ha
convertido
al
narcotráfico
en
un
lucrativo
y
macabro
negocio
que
extiende
su
largo
brazo
en
la
política,
asalta
al
estado
y
controla
administraciones
locales.
Informes
de
organizaciones
como
Arco
Iris
denuncian
que
en
el
31%
de
los
municipios
en
Colombia
hay
presencia
e
influencia
de
los
paramilitares
reciclados,
las
llamadas
bacrim.
A
contrapelo
de
que
los
falsos
moralistas
se
rasguen
las
vestiduras
la
legalización
debe
ir
acompañada
de
campañas
de
prevención
donde
quede
claro
que
no
puede
interpretarse
que
las
drogas
no
hacen
daño,
que
no
requiere
controles
y
que
la
gente
tiene
derecho
a
hacerse
daño
en
su
salud.
Campañas
que
hoy
se
hacen
contra
el
consumo
de
alcohol
y
tabaco.
Los
fumadores
son
una
especie
en
vía
de
extinción.
Que
con
su
declaración
el
presidente
Santos
haya
abierto
el
debate,
nos
da
la
oportunidad
de
reclamar
que
se
adopten
decisiones
racionales
para
que
nuestra
juventud
no
se
deje
seducir
por
el
demonio
de
la
droga,
teniendo
como
referente
lo
que
el
apóstol
Pablo
le
recuerda
a la
comunidad
de
Corinto
en
su
primera
carta:
“Y
estas
cosas
les
acontecieron
como
ejemplo,
y
están
escritas
para
amonestarnos
a
nosotros,
a
quienes
han
alcanzado
los
fines
de
los
siglos.
Así
que,
el
que
piensa
estar
firme,
mire
que
no
caiga”.
(1°
de
Corintios
10:
11-12)