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XXI
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En 2011 nacerá el terrícola número 7.000
millones. Este hito tiene a los demógrafos debatiendo si
hay que limitar el número de nuevas personas o disminuir
el consumo.
El tema de la sobrepoblación volverá a ser noticia en
2011. El hecho simbólico que lo traerá a la agenda es
que en cualquier momento a partir de la segunda mitad de
este año, el mundo recibirá al habitante número 7.000
millones. Más que ser una celebración, el nacimiento ha
generado inquietud pues significa que en solo una década
aumentó la población en 1.000 millones. A pesar de los
esfuerzos que muchos países han hecho por controlar la
natalidad, cada vez hay más personas en el mundo. "Se
necesitaron siglos para llegar a 1.600 millones, que
eran los habitantes en 1900, pero solo en 100 años ya
éramos 6.000 millones. Y ahora aumentamos 1.000 millones
en solo 10 años", explicó a SEMANA Carl Haub, demógrafo
del Population Reference Bureau.
Se calcula que
cada seis horas nacen
50.000 niños en el mundo, el mismo número de personas
que caben en el Estadio Metropolitano de Barranquilla. Así las cosas, para 2050 se espera que
haya 9.000 millones en la Tierra. Cada 1.000 millones
suponen un problema de grandes proporciones debido a que
nuevos seres tendrán que competir por recursos cada vez
más reducidos. "El mundo está atiborrado y las
consecuencias de ello se están viendo en el presente, ya
no en el futuro", dijo a esta revista Robert Engelman,
autor de More y vicepresidente del Worldwatch Institute.
El experto señala que el promedio de tierra por
habitante hoy es de 2.000 metros cuadrados, menos de la
mitad de lo que era en 1961; 900 millones viven con
hambre y la emisión de gases efecto invernadero producto
de la actividad de cada ser humano tendrá un efecto
devastador en el clima del planeta. Habrá 1.000 millones
de personas viviendo en países con escasez de agua en
2050.
Si bien Thomas Malthus creyó hace más de un siglo que la
población mundial se mantendría estable gracias a la
alta mortalidad, sus cálculos fueron errados porque no
tuvo en cuenta que el ingenio humano dio paso a mejor
salubridad y que los antibióticos bajaron las tasas de
mortalidad en el mundo. En 1960, cuando no solo nacían
muchos niños sino que la gente vivía más, los demógrafos
llamaron la atención sobre el tema. Uno de los primeros
en sonar la alarma fue Paul Ehrlich, quien con su libro
The Population Bomb, expuso que el rápido crecimiento de
la población era la amenaza número uno del planeta.
El ideal es que la gente se reemplace a sí misma, lo que
equivaldría a que cada pareja tuviera apenas dos niños.
Pero eso está lejos de ser una realidad en África, donde
en algunos países, como Zambia, el promedio de hijos por
cada mujer es 5,8. En esta región, además, han llegado
los avances científicos del mundo desarrollado y gracias
a ello hoy sus habitantes tienen una expectativa de vida
más alta, lo que genera retos grandes debido a la
pobreza de este continente. "El problema es que la mayor
tasa de crecimiento se da en los países más pobres, y a
ese ritmo África no tiene esperanza", señala Haub.
Sin embargo, todo indica que ese acelerado crecimiento
está llegando a su tope. No solo se trata de los países
como Japón y algunos de Europa donde cada mujer tiene en
promedio uno o dos hijos lo que ha reducido la población
en forma parecida a las guerras o la peste en el pasado.
Rusia, con una tasa de fertilidad de 1,28 y una
expectativa de vida de apenas 59 años, está viendo cómo
su número de habitantes se reduce en 700.000 personas
cada año. Con la sola excepción entre los países
desarrollados de Estados Unidos, país que crece al 1 por
ciento anual, no solo por su tasa de nacimiento, sino a
causa de la inmigración, en general hoy se puede decir
que en todos los países la tasa de fertilidad ha ido
disminuyendo.
Por esta razón, algunos expertos piensan que los
esfuerzos deben concentrarse ahora en evitar el
sobreconsumo. Si alguien se fija solo en los números
pensará que el problema de sobrepoblación es de países
como India, donde hay cerca de 1.129.866.154 habitantes,
cuatro veces más que en Estados Unidos, donde se calcula
que hay 310 millones de personas. Pero si se incluye la
variable consumo, las cosas cambian drásticamente, pues
en Estados Unidos un individuo toma más recursos del
planeta que un indio promedio. "Estados Unidos, por lo
tanto, debería ser la nación más sobrepoblada del
mundo", dicen Paul Ehrlich y su esposa Anne, del Center
for Conservation Biology de la Universidad de Stanford.
En esa misma línea está Jesse Ausubel, director del
programa de Ambien-
te Humano en la Universidad Rockefeller en Nueva York,
quien cree que el ingenio de los humanos proveerá
soluciones para que el planeta albergue 10.000 millones
de personas "con mejores cosechas, cambios en la dieta y
reservando más tierra para la naturaleza, —según dijo a
SEMANA—. Sería de gran ayuda que la gente fuera más
vegetariana, que consumiera menos pescado y gastara
menos energía", agrega. Para otros, menos seres humanos
significa menor desarrollo y crecimiento económico.
Países como Francia, preocupados por el envejecimiento
de su población, han puesto en marcha medidas para
estimular a las mujeres a tener más hijos. Lo mismo ha
sucedido en Australia y Polonia. El temor, como lo
destaca Ben Wattenberg en su libro Fewer, es que muchos
dudan que una población tan pequeña de jóvenes pueda
generar la riqueza necesaria para mantener al creciente
grupo de viejos. Según Wattenberg, habrá pocos para
sostener los niveles de gasto, para mantener los
salarios bajos y para generar impuestos y pensiones.
Esta es una mirada desde la economía, y aunque es una
preocupación legítima, Engelman sostiene que los
problemas de un mundo con menos humanos es más manejable
que los retos que se tendrían con una población que
crece a un ritmo de 78 millones de personas al año.
"Pensar que el problema no es la población sino el
consumo es tonto, —enfatiza—. Son ambas cosas, pues
mientras más personas vivan al ritmo de hoy, el mundo
será menos sostenible".
Hace un poco más de una década, la Universidad de
Stanford realizó un estudio para resolver la pregunta
del millón: ¿cuál es el número ideal de habitantes? El
trabajo llegó a la cifra de 2.000 millones, menos de un
tercio de la población actual y la misma que existía en
los años 30. "Eso no significa que esa deba ser nuestra
meta en los próximos años, —dice Ehrlich, quien
participó en ese trabajo—. Aun si empezáramos con 7.000
millones, nos tomaría un siglo o más llegar allá",
añadió.
Hay dos formas sencillas de reducir la población del
planeta: controlar la tasa de nacimientos o la de
mortalidad. La más sencilla es la primera y en esto,
señala Engelman, aún hay mucho por hacer. Una gran
oportunidad es trabajar en reducir los embarazos no
deseados, que se calculan en 80 millones en el mundo.
Según el Instituto Guttmacher, hay más de 200 millones
de mujeres sexualmente activas sin métodos
anticonceptivos y que no desean tener hijos. Para
Gabriel Ojeda, de Profamilia, la clave es educar a las
mujeres para que tengan los hijos que ellas quieren y
pueden sostener. En Colombia la tasa total de fecundidad
es de 2,4, un gran logro si se tiene en cuenta que en
1960 las mujeres tenían en promedio siete hijos. "Pero
aún no se puede cantar victoria porque el país sigue
creciendo", afirma.
Si no se controlan los nacimientos, Engelman teme que el
control entonces se hará con la tasa de mortalidad, lo
cual es más grave desde el punto de vista ético. "No se
cómo será, pueden ser hambrunas o con guerras por
recursos". Lo único que él sabe es que la Tierra es un
lugar finito y que el número de humanos no puede crecer
indefinidamente.
Durante la mayor
parte de la historia, la población de humanos se había
mantenido baja
y a un ritmo de crecimiento lento. Pero a partir de 1900
y especialmente en las últimas décadas, estos números se
han disparado.
La tasa de
fecundidad es más alta en los países más pobres, donde
la expectativa
de vida también ha aumentado, lo que genera aún más retos.
Los países con más altas emisiones de CO2 tienen menos
hijos, mientras que los menos contaminantes son más
numerosos. Para muchos, la Tierra sería un mejor lugar
si en Estados Unidos redujeran su consumo y si los
indios disminuyeran su tasa de fertilidad.
Otro tema
relacionado
Un mundo
de siete mil millones Por Ignacio
Pareja Amador
La evolución del crecimiento de la población a nivel
mundial no ha seguido una tendencia constante,
De
acuerdo con la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.
(CIA) para 1820 habían mil millones de habitantes en el
mundo, poco más de un siglo bastó para que se llegaran a
los 2 mil millones (1930), en treinta años se alcanzaron
los 3 mil (1960), catorce años después los 4 mil (1974),
el mismo tiempo para llegar a los 5 mil (1988), y tan
sólo doce años para lograr la cifra de 6 mil millones.
Este año,
a finales de octubre, llegaremos a los 7 mil millones
según las proyecciones de población 2010 revisadas por
la División de Población del Departamento de Asuntos
Económicos y Sociales de Naciones Unidas. Lo haremos
poco después de