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Francia
entrega estudio de solución al ermbalse del Guájaro
Leonardo Herrera Delghams Corresponsal de El Tiempo
Barranquilla
Foto:http://www.manati.ws/descargas/imagenes/guajaro03_800x600.jpg
Este costó un millón de dólares y consta de cuatro
puntos que apuntan a su recuperación.
Justo cuando el embalse del Guájaro mantiene en alerta
roja a los pueblos del sur del Atlántico, ante un
eventual desbordamiento, aparece un completo y costoso
estudio que devuelve las esperanzas a las
autoridades
y habitantes de este recodo del departamento. Este
plantea cómo rescatar el cuerpo de agua que desde hace
año agoniza.
La buena noticia la trajo
el mismo embajador de Francia en Colombia, Pierre-Jean
Vandoorne, quien la semana pasada entregó al gobernador
del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, el resultado
del estudio sobre el embalse. Además de hacer un balance
sobre el estado de las aguas, precisa recomendaciones de
tipo técnico y social para el mejoramiento de las
condiciones de vida de las comunidades que habitan
cerca.
El estudio, que tuvo un
costo de un millón de dólares, está dividido en cuatro
ejes temáticos. El primero es el tratamiento de aguas
negras que degrada la calidad del cuerpo de agua, pues
las cuatro plantas de tratamiento existentes depuran
menos del 30 por ciento de las aguas residuales
producidas por los cinco cascos urbanos que agrupan una
población superior a los 90 mil habitantes.
En la zona rural, los
nueve corregimientos no disponen de ningún tratamiento.
"Cada día se vierten al
embalse un total de cuatro toneladas de materia
orgánica, incrementando la carga bacteriológica,
generando problemas sanitarios y económicos alrededor",
señala el informe.
Por lo anterior, se
sugiere la implementación de siete redes de
alcantarillado, la rehabilitación o construcción de 11
plantas de tratamiento de aguas residuales.
El estudio también analiza
el manejo agrícola y conservación de los suelos, y el
desarrollo sostenible, y sugiere que las 33.000
hectáreas de influencia del Guájaro se organicen de
acuerdo a su vocación productiva lo que permita
dividirlas y desarrollar economías a escala.
Las inundaciones y aguas
superficiales, conforman el cuarto y último eje que
ocupa a la investigación.
Estudio esperanzador
El director del estudio, Stephane Roux, explicó que
todavía es posible rescatar este cuerpo de agua que
influye en la vida de gran parte de los habitantes del
sur del Atlántico.
"Debemos hacer que los
jóvenes cada vez más se interesen en una oportunidad
laboral desde la agricultura. No crean que en el Guájaro
todo está perdido. Estamos realmente en un punto
geoestratégico y estamos a tiempo de trabajar", señaló
el especialista.
Verano calificó al estudio
como una bitácora para avanzar en el desarrollo socio
económico de poblaciones que basan su economía en los
frutos que le provee el Guájaro.
"La nueva administración
tiene un verdadero desafío y ojalá que muchas de las
propuestas aquí contempladas puedan ser ejecutadas en
los próximos cuatro años", indicó el mandatario.
Por último, el embajador
de Francia, Pierre-Jean Vandoorne, dijo tener la
esperanza que Colombia Humanitaria, a través del Fondo
de Adaptación, decida adoptar las recomendaciones que se
hacen en el estudio.
Los males del gran embalseEl
embalse del Guájaro se alimenta en gran parte de las
aguas del Canal del
Dique, un brazo artificial del Río Magdalena, por medio
de las compuertas de Villa Rosa y El Limón. La cuenca
está conformada por un cuerpo de 140 kilómetros
cuadrados y una extensión de tierras de 780 kilómetros
cuadrados. Su zona de influencia incluye a los
municipios de Repelón, Sabanalarga, Luruaco, Manatí y
Usiacurí.
Debido al mal manejo de
este territorio a lo largo de los años, la cuenca del
Guájaro se encuentra en riesgo ambiental: la
contaminación por aguas residuales, sedimentación y
salinización de su aguas; la pérdida de capacidad de
almacenamiento, la erosión y la compactación de sus
suelos son algunas de las problemáticas que enfrenta hoy
como consecuencia de la ausencia de desarrollo económico
de la zona y un alto índice de pobreza.

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