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Septiembre 2011
Llueve
sobre mojado
Las lluvias volverán en septiembre y podrían causar
estragos igual o peores que a los de la ola invernal.
¿Está preparado
el país?
Mientras
algunos empiezan a hacer conteos regresivos para las
fiestas de diciembre, otros quisieran que septiembre
nunca hubiera llegado. El motivo es que, según el Ideam,
la segunda temporada de lluvias del año empezará en este
mes y según las primeras informaciones sobre las
corrientes en el océano Pacífico, todo indica que va a
llover más de lo normal. En especial, en el centro del
país.
Si la noticia solo fuera
que va a llover por encima del promedio, no habría
alerta ni preocupación. Pero la tragedia invernal que
azotó al país desde octubre del año pasado está muy
fresca en la memoria colectiva. Según cifras de Colombia
Humanitaria, 1.062 municipios -el 96,4 por ciento de los
municipios del país- sufrieron algún efecto por el
invierno y hubo 4.181.000 damnificados.
 
Guía
Metodológica para la Formulación
del Plan Local de Emergencias y Contingencias
PLEC´S
El año pasado llovió siete
veces más del promedio, un fenómeno nunca antes visto.
"Aunque La Niña ya se fue, su impacto permanece", afirma
Ricardo Lozano, director del Ideam ((ver
entrevista)),
al explicar que en gran parte del territorio nacional
los suelos siguen mojados, en especial en las
cordilleras donde las rocas son porosas y absorben el
agua. Aunque se han redoblado los esfuerzos de
mitigación -como el uso de motobombas y dragados-, las
cuencas de los ríos están llenas de sedimentos,
escombros y basuras, lo que dificulta la fluidez de las
aguas. La gran amenaza no es que llueva más de lo
normal, sino que un nivel normal de lluvias podría
llenar los ríos y precipitar inundaciones y
deslizamientos.
El invierno ha sido un
karma para el presidente Juan Manuel Santos. La
temporada invernal agravada por La Niña lo forzó a
replantear su plan de gobierno. Santos convirtió la
atención de la tragedia en prioridad y la trató como una
oportunidad para reconstruir el país. Evocó lo que
Franklin Delano Roosevelt logró en Estados Unidos con el
Tennessee Valley Authority. Para esto, creó una
institucionalidad especial: estableció Colombia
Humanitaria y puso a uno de los gerentes más
prestigiosos del país, Jorge Londoño, como cabeza de la
junta directiva. También le dio más importancia al Fondo
de Calamidades y creó un Fondo de Adaptación para la
Reconstrucción a largo plazo del país.
Varios meses después, los
expertos y los ciudadanos de a pie se quejan de la poca
eficiencia en las obras invernales. Según Mauricio
Vargas y Alejandro Gaviria, panelistas del programa
radial Hora 20 "Santos se quería parecer a Franklin
Roosevelt, pero se esta pareciendo más a George Bush con
Katrina". ¿La razón? Santos, fiel a su estilo, impuso
controles contra la corrupción en el manejo de los
recursos y delegó parte de las obras a alcaldes y
gobernadores. Los analistas reconocen que la dimensión
de la tragedia se "salió de las manos". Pero señalan que
el gobierno "exageró" y creó un modelo de contratación
muy complicado que ha desatado demoras e ineficiencias.
A esto se le suma que ante las últimas acciones de las 'ías'
-Fiscalía, Procuraduría y Contraloría- los funcionarios
públicos piensan dos veces antes de firmar cualquier
papel. Las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) solo
han ejecutado un 10 por ciento de las obras de
mitigación.
Sin embargo, en el alto
gobierno tienen otra versión. Lo primero que aclaran es
que es un año electoral y que por esto mismo crearon un
sistema para descentralizar los recursos y prevenir
corrupción y proselitismo. Además aclaran que la
FiduPrevisora, y no Colombia Humanitaria, es la
responsable de desembolsar los recursos y aceptan que en
algunos casos sí ha habido dificultades. Por otro lado,
recalcan que en cuanto a atencion humanitaria,
construcción de albergues y distribución de mercados, ha
habido pocas quejas y se ha actuado con diligencia.
Según datos oficiales,
Colombia Humanitaria ha entregado recursos para más de
siete mil proyectos por cerca de cinco billones de
pesos. También ha aprobado 4.178 solicitudes para obras,
de las cuales 170 son para contención de cuerpos de
agua, 3.715 para obras menores y 290 para obras mayores.
De estas, 1.894 ya han iniciado su ejecución. Pero esto
solo es un 45 por ciento del total de las obras. Tanto
es así que Santos hizo un llamado para que los alcaldes
y gobernadores ejecuten las obras aprobadas para estar
preparados para las lluvias que se avecinan.
Según la Oficina de
Gestión de Riesgo del Ministerio del Interior, la
prioridad es la prevención de nuevas catástrofes. De 55
obras prioritarias de contención, 18 se han ejecutado y
37 están pendientes, entre las cuales se destacan la
canalización y el dragado de los ríos. La mayor
preocupación está en las cuencas bajas de los ríos
Cauca, Sinú, Atrato, San Jorge y Magdalena, todavía con
muchos sedimentos.
Algunos gobernadores
aceptan que sin el hombro de Colombia Humanitaria, el
panorama sería devastador. Andrés González, de
Cundinamarca, es uno de ellos. "Ha sido fundamental",
dice, mientras explica que ha recibido 200.000 millones
de pesos del programa gubernamental. Horacio Serpa, de
Santander, afirma que la ayuda estatal ha sido
diligente. "Tenemos encargadas diez obras, cinco menores
de 250 millones y cinco mayores a ese monto. Algunas ya
se están ejecutando, otras todavía están en asignación".
¿Y frente a las lluvias
venideras? Serpa afirma que está preparado para atender
la emergencia invernal, aunque espera que no sea de la
misma magnitud de la anterior, pues recuerda que en la
pasada temporada las lluvias cobraron la vida de 37
personas y dejaron las vías destrozadas. Hoy día,
después de unos meses con menos precipitación, "hay paso
en todas partes, aunque con dificultad", dice el
mandatario. También confiesa que le preocupa que las
reparaciones a las viviendas no han empezado, que la
ayuda para normalizar los servicios educativos está
demorada y que le inquietan puntos críticos como
Rionegro y San Vicente de Chucurí.
Por su parte, González
dice que desde ya declaró alerta en todo el departamento
y creó un comando unificado de mando y una sala de
crisis que está dirigiendo personalmente. Ya lograron
reasentar a 350 familias en Girardot y Puerto Salgar. Su
prioridad número uno son los dragados y los jarillones
del río, donde acepta que "toca multiplicar esfuerzos",
y los alrededores de la laguna de Fúquene. Acepta que
falta terminar de contratar algunas obras y que en
Cundinamarca se está usando el primer programa piloto de
descongestión para agilizar la contratación.
Su única crítica es que
los colombianos esperan mucho. "Hay que dosificar las
expectativas", dice, y explica que la reconstrucción
total del país solo se podrá empezar cuando venga un
periodo largo de sequía. Y este panorama se repite en
miles de municipios del país.
En la costa las cosas
están de otro color. Según Cecilia Álvarez, quien dirige
el Fondo de Adaptación, solo en el sur del Atlántico se
han construido 167 viviendas de 6.000 que se necesitan y
el territorio sigue inundado. Por esto, aunque se han
construido algunas obras, en especial para contener el
Canal del Dique, los municipios del sur del Atlántico
están expuestos a sufrir las consecuencias de una
temporada invernal sin que se pueda evitar. Al sur del
Atlántico ingresaron por el boquete de Santa Lucía 2.000
millones de metros cúbicos y todavía hay 140 millones de
metros cúbicos estancados en zonas que antiguamente
fueron humedales y ciénagas.
El invierno dañó 14.000
viviendas, de las cuales están en proceso de reparación
12.000 en Manatí y Campo de la Cruz, los municipios que
más tiempo estuvieron bajo el agua. En Manatí todavía
hay 500 casas bajo el agua y 700 familias
-aproximadamente 3.500 personas- en albergues. El
alcalde de El Banco, Magdalena, Adalberto Puerta, dice
que hasta ahora están comenzando a llegar los recursos
para reconstruir la malla vial. Las ayudas, afirma, "no
llegan de manera oportuna y tampoco son suficientes".
Por ejemplo, le aprobaron 2.600 subsidios para
mejoramiento de vivienda, pero el número de las
afectadas llega a 5.000.
Cada quien cuenta su
historia. Mientras el gobierno afirma que hace todo lo
que está en sus manos, los mandatarios locales, que son
quienes viven el día critican la gestión. Lo cierto es
que las segundas partes no son buenas, y ese dicho
aplica a las películas y a la vida real. Es una realidad
que va a volver a llover. Las alarmas están encendidas y
la prioridad es prevenir la pérdida de vidas. Sin
embargo, pocos días antes de que lleguen las aguas, los
interrogantes permanecen. ¿Dónde está el cuello de
botella de la contratación? ¿Quién tiene la razón, el
gobierno o los gobernantes locales? ¿Se hizo todo lo
posible? Tal vez lo único cierto es que la
reconstrucción del país se va a demorar y que la lluvia
volverá a acaparar titulares.
Fuente:
http://www.semana.com/nacion/llueve-sobre-mojado/163535-3.aspx

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