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“Me preocupa
como están las cosas en el Sur”: Cecilia Álvarez-Correa
Muy preocupada y con muchas ganas de acelerar el proceso de
reconstrucción, quedó Cecilia Álvarez-Correa
Glen,
gerente del Fondo de Adaptación para el Cambio Climático,
luego de recorrer los diferentes puntos y municipios que
sufren aún hoy los estragos de la ola invernal pasada en el
sur del departamento del Atlántico.
Pero insistió en la necesidad
urgente de una convocatoria que comprometa no sólo al
gobierno nacional, sino a las empresas privadas, a las ONG,
a las universidades y a la comunidad en general, pues “a
pesar de todo el esfuerzo que ha hecho el gobernador del
Atlántico las obras de mitigación no han sido suficiente y
el próximo invierno lo tenemos a la vuelta de la esquina”,
dijo.
En su recorrido,
Álvarez-Correa se entrevistó personalmente con las familias
refugiadas en los cambuches y palpó el drama que viven 87
familias en la Nueva Colonia, campamento adaptado para los
damnificados de Manatí.
Dijo haber sentido el peso de
la desesperanza, pero le dio ánimo a las madres desesperadas
que la abordaron, insistiéndoles en mantenerse unidas,
organizadas y exigir con claridad cómo quieren que el
gobierno nacional, a través del programa de reconstrucción,
le ayude.
“Nada se va a hacer sin hablar
con ustedes, por eso ustedes siempre deben participar porque
además de ser los afectados, saben qué es lo que necesitan”,
explicó a las madres damnificadas.
Para este fin, el Fondo de
Adaptación para el Cambio Climático ha solicitado a varias
universidades vincularse al programa de reconstrucción del
sur del Atlántico y comenzar lo antes posible una
integración con la población afectada para conocer de
primera mano todos sus requerimientos y plasmarlos en las
propuestas que cada una de ellas pueda hacer al fondo, para
reubicar y construir la nuevas viviendas de los
damnificados.
La preocupación de
Álvarez-Correa comenzó allí en el campamento La Nueva
Colonia pues el estado de indefensión de todas estas
familias ante el invierno que se aproxima es evidente, ya
que se pronostica el fenómeno de la niña con mucha más
precipitaciones.
Allí los niños y niñas son los
más comprometidos, por el hacinamiento, las pésimas
condiciones sanitarias y el impacto psicológico que están
viviendo.
Dos días de
aguaceros
En el recorrido, los funcionarios del gobierno nacional
estuvieron acompañados por el grupo encargado de la
Universidad del Norte de realizar estudios y coordinar los
procesos que se llevan a cabo en el sur del Atlántico, entre
ellos el ingeniero hidráulico Humberto Ávila, quien explicó
el estado de la evacuación de las aguas.
Indicó que la capacidad de las
motobombas que están trabajando actualmente, que extraen de
2 a 3 metros cúbicos de agua por segundo, no es suficiente
para dejar todo el cono sur del Atlántico libre de la
inundación.
“Y para rematar, con dos días
de aguacero en este fin de semana, lo que se evacuó en esos
días volvió a llenarse”, dijo.
Ante esta situación,
Álvarez-Correa manifestó que “si no tengo seco esto, es muy
difícil la reconstrucción”.
La preocupación de la alta
funcionaria siguió en aumento una vez conoció la situación
de los habitantes del barrio Santa Rita de Manatí, quienes
llevan 8 día de haber regresado a sus casas, después de
permanecer 9 meses en el colegio de bachillerato del
municipio.
Allí, los últimos aguaceros
volvieron a inundar la calles y el agua subió hasta por
encima de los sardineles. “Estábamos asustados porque el
agua nos iba a sacar otra vez de nuestras casas”,
manifestaron algunos moradores del barrio.
Álvarez-Correa palpó el
peligro inminente que acecha aún a todas estas poblaciones
del sur del Atlántico y de la necesidad de reubicar varios
barrios que aún se encuentran bajo las aguas.
Si a esta situación le
sumamos, por un lado, la lentitud con que se están evacuando
las aguas de la inundación, que en el estado actual de
trabajo de las motobombas se necesitaría unos 200 días para
secar todo, y por otro, la fragilidad y mal estado de las
obras hidráulicas del Canal del Dique, tenemos como
resultado la gran preocupación que se llevó la gerente del
Fondo de Adaptación para el Cambio Climático, encargada de
la reconstrucción del devastado sur del departamento del
Atlántico.
Los damnificados, sin embargo,
despidieron a Álvarez-Correa con mucha esperanza.
Por Hipólito Palencia
www.elheraldo.co

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