La
verdad
sobre
¿Si
existe
libertad
de
prensa?
¿Será
que
existe
libertad
de
prensa?
Qué
ironía,
muchas
leyes
alrededor
del
mundo
dicen
proteger
este
derecho,
pero
lo
cierto
es
que
cada
vez
se
cometen
más
atropellos
contra
el
grupo
de
hombres
y
mujeres
que
intentan
aclarar
la
nube
en
la
que
se
esconden
las
impurezas
de
la
infamia.
Situaciones distintas dirigidas a un mismo punto
Es aberrante como millones de periodistas en el mundo deben ejercer
su profesión en medio de un ambiente bélico y hostil, en donde la
censura, la vigilancia permanente por el estado, encarcelamientos,
cierre de medios, despidos, amenazas, secuestros y la situación más
dramática asesinatos son el pan diario de estos valientes. “Yo creo
que la libertad de prensa es una utopía, es algo que está al final
del camino y que uno siempre intenta conseguir y nunca lo va
lograr”, manifestó Eduardo Márquez presidente de la Federación
Colombiana de Periodistas (FECOLPER).
Diferentes organizaciones encargadas de buscar la manera de generar
la tan cuestionada libertad de expresión en el planeta sistematizan
y le dan nombre a grupos de estado en donde parece inexistente la
prensa. Reporteros Sin Fronteras en su última clasificación
estableció a Turkmenistán, Corea del Norte Y Eritrea como el Trío
Infernal. Sin embargo, esta denominación queda corta, puesto que son
muchos más los países que deben ostentar este calificativo.
Además,
los atropellos y malos tratos de los que diario son víctimas los
periodistas y medios masivos de comunicación son siempre las mismas:
conflictos internos, políticas armamentistas, guerras por
territorios y recursos, corrupción, imperialismo, autoritarismo y
dictaduras, un círculo vicioso que se empeña en acabar con la
verdad.
Casos
como el de Cuba en donde la prensa está al servicio del régimen y en
el que los periodistas se ven obligados a trabajar en la
clandestinidad como la blogger Joani Sánchez autora del blog
Generación Y, quien fue brutalmente golpeada hace unas semanas por
autoridades bajo el mando de los hermanos Castro; o la condena a 12
años de actividades forzosas a dos periodistas norteamericanas
cuando investigaban el tráfico de mujeres norcoreanas en la frontera
con China; o las continuos cierres de emisoras y canales de
televisión por el presidente Hugo Chávez en Venezuela; o lo ocurrido
hace varias semanas en Filipinas, el asesinato de 26 periodistas en
la provincia de Maguindanao presuntamente por sicarios del
gobernador de una localidad de ese país; situaciones distintas pero
con un resultado similar el exterminio incesante de reporteros y
medios de comunicación.
Colombia
no está muy lejos de esa realidad así lo afirma la Editora
Internacional de Noticias Caracol Dora Glottman quien declara:
“Cuando hay conflictos de Estado los medios de comunicación son una
piedra en el zapato para el Estado, para el conflicto y los grupos
armados al margen de la ley porque no les interesa que la opinión
pública se vuelva un factor más en el conflicto opinando”.
Pago por
informar
Sin embargo, esta historia de represión no termina, más allá de los
anteriores factores existen otros que aunque no estén reconocidos
como tal, causan el mismo efecto degradante e hipócrita como lo es
la autocensura. Por otro lado, el presidente de FECOLPER afirmó:
“Tenemos una gran dificultad que el ciudadano del común desconoce y
es que la mayor parte de los periodistas tiene que pagar para
trabajar”, es decir, para que una persona pueda ejercer la profesión
de periodismo y pueda divulgar cualquier información debe vender un
espacio, cuña o comercial para poder hacerlo, a su vez esto implica
otro tipo de limitación a la hora de informar, puesto que si debe
criticar al cliente no lo va poder hacer porque sencillamente puede
acabar el contrato con él. Es muy triste que esta labor poco a poco
se convierta en un relación fría, típico de números y cálculos en
donde el lucrarse en dinero es lo más importante.
Monopolios
Del mismo modo, “Cuando la prensa ejerce cargo público realmente
debe desprenderse absolutamente de su relación con los medios de
comunicación porque cualquier critica que haga a través de su
generador de opinión que son los columnistas pues va afectar la
relación obrero patronal en esa relación del periodista con el
medio” Aseguró Carlos Ramos, Catedrático de la Universidad Autónoma
del Caribe. Es este otro punto que influye en que la libertad de
expresión no exista; en Colombia ocurrió recientemente con Claudia
López, la columnista del diario El Tiempo quien fue destituida del
cargo luego que publicará la columna Reflexiones sobre un escándalo,
donde criticaba algunos de los cubrimientos realizados por el
periódico.
Ahora
bien, esta situación no es degradante por el hecho de que los
funcionarios políticos son propietarios de medios, el problema
radica cuando se convierten en monopolios que solo buscan controlar
la información para manipular la opinión pública o como lo define
Márquez: “Es como una tendencia a intentar controlar los medios,
porque estos son incómodos para los excesos que comete el poder”;
igualmente el presidente de FECOLPER anunció: “Nosotros acabamos de
hacer una encuesta a 1100 periodistas y a diferencia de otra que
hicimos hace 5 años donde era la guerrilla y los paramilitares el
factor más temido, hoy en día son en este orden, primero los
alcaldes municipales y después el Ejército Nacional, eso es
lamentable y es tema que debería preocupar a la sociedad porque los
periodistas somos fundamentos de la democracia”. Sin embargo, la
politiquería se empeña cada vez con mayor fuerza en estar cerca de
los medios, una combinación explosiva que más temprano que tarde
pasará a ser una herramienta de campaña o un rostro con exorbitante
maquillaje.
Una
Fantasía
Si bien es cierto, los atropellos continúan, el poder sigue con su
burda sonrisa, la intolerancia, las agresiones y el terrorismo
parecen persistentes a la hora de callar y vendar los ojos de
millones de periodistas en el mundo. Una cruda realidad que reafirma
que la libertad de prensa sólo es una fantasía, una alucinación que
puede palparse de esa manera; pero estos hombres y mujeres insisten
en la búsqueda de la verdad, quizás por lo que explica Márquez: “El
periodismo es una vocación que desata una pasión inconmensurable”, o
lo que argumenta Glottman: “Los medios somos los aliados del pueblo
en medio del caos, el desorden y sobre todo en momentos de
violencia”, aunque claro, lo indiscutible es lo que Ramos menciona:
“En la medida en que la prensa sea libre, en que la verdad sea
acreditada a través del periodismo, en esa misma medida se
construirá ciudadanía se procurará que la sociedad tenga mayor
participación, conozca realmente la situación de la coyuntura y de
la cultura política, social, económica, entonces se procurará un
mejor desarrollo”.
En suma,
la real verdad sobre la libertad de prensa es que es una utopía de
la que no están dispuestos aceptar periodistas apasionados porque el
día que eso ocurra el mundo caótico dejará sencillamente de portar
sentidos.