Estructura del poder en Colombia y el Conservatismo
Por Roberto Gerlein Echeverria
El poder, fenómeno constante en la vida de los hombres no pertenece a una sola de las ciencias sociales. La filosofía, la sicología y la ciencia política lo analizan conforme al objeto específico de cada una de ellas. Al sicólogo lo motiva su incidencia en la conducta individual. Al sociólogo le interesa su anatomía y su resonancia en los grupos humanos. Al político le preocupa, sobre todo, su ejercicio.
No es fácil el estudio científico del poder. Aquellos que lo detentan se esfuerzan en ocultarlo. Las relaciones de poder, uno de cuyos extremos tiene la posibilidad de imponer castigo al otro, engendran, casi automáticamente, una reacción desfavorable en el sujeto pasivo de ellas. La moderna técnica de las relaciones públicas procura hacer más llevaderas, menos odiosas, más sutiles, estas consecuencias inevitables del poder. Sus titulares, conocedores profundos de la dinámica de mando, realizan grandes esfuerzos, aun económicos, para impedir que se les identifique. Quienes tienen control sobre el poder no escriben sobre su estructura o sus modalidades. Quienes estudian el poder, por regla general, no lo manejan. Y sólo conocemos sobre el tema lo poco que se ha filtrado a la comunidad del pensamiento íntimo de los poderosos y la experiencia personal que hemos tenido en los contactos con el poder.
De otra parte, el poder, en su aspecto formal, ha sido exhaustivamente analizado y tratado. El derecho constitucional y el derecho público, en general laboran sobre la estructura del Estado y las competencias adscritas a los diferentes órganos del poder público. Determinan qué pueden hacer y qué les está prohibido a los funcionarios y a los particulares. Describen sus facultades y precisan los instrumentos de acción del Ejecutivo. Pero no dicen quienes, por fuera de la estructura legal, toman las decisiones que motivan al conjunto del poder público para actuar en determinado sentido y proteger, aun con la fuerza, la vigencia de esas decisiones.
En este ensayo se estudiará, primordialmente, el aspecto sustancial de la estructura del poder, que como dice Duverger, es siempre “la resultante de un par de fuerzas antagónicas: la creencia, por una parte; las necesidades prácticas, por otra”.