A pesar de la instalación de sus primeros pobladores en nuestro terruño en 1620, Sabanalarga  no ha podido alcanzar el desarrollo industrial que requiere, para ubicarse en el lugar que los sabanalargueros le han endilgado desde siempre como la “segunda ciudad” del departamento del Atlántico, desconociendo el auge en tal sentido, que han alcanzado Soledad y Malambo, que además nos superan en el número de habitantes y cuya cercanía a la capital del departamento les permite su crecimiento en todos los sentidos; de igual manera se yergue Puerto Colombia que sin ser tan extensa ni muy poblada, explota su industria turística, procurando bienestar a sus moradores, acogida  a los visitantes y mejores entradas al fisco municipal cada día

La ubicación del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz, que inicialmente  era en el área rural de Soledad y ahora es en las inmediaciones del barrio El Concorde de Malambo, es la primera impresión  tanto para locales como foráneos,  de que Sabanalarga se encuentra muy alejada de este beneficioso servicio como es la entrada y salida de quienes por diversas circunstancias deben visitar Barranquilla por vía aérea. Se comenta que un aeropuerto alterno será construido en nuestras cercanías, pero la realidad es otra y dentro de un futuro no muy lejano lo estaremos disfrutando, pero en predios aledaños a la Vía al Mar que une a Barranquilla con Cartagena, por los lados de Santa Verónica, muy cerca al municipio de Juan de Acosta, el cual tendrá una nueva opción de brindar su industria casera de las confecciones y artesanías a base de cera, desde ese terminal aéreo.

Existen en Sabanalarga muchas construcciones modernas, que contrastan con las viejas casas de techo pajizo y paredes de bahareque, tendientes a desaparecer para dar a la ciudad un aspecto urbanístico que le hace muy atractiva y acogedora: prueba de ello son los casi cincuenta mil forasteros que se han albergado en nuestro terruño, recibiendo de éllos  sus servicios a cambio de nuestra hospitalidad. Desde la época del “cachaco” Granados, el “cachaco Vera” y el “cachaco Gómez”, son muchos los compatriotas que venidos del interior del país, han establecido aquí sus negocios, construyendo edificaciones como antes no se habían visto, excepción hecha del edificio “El Pionero” (netamente sabanalarguero), sin que hasta la fecha contemos con una construcción que supere los cinco pisos, caso opuesto a Soledad y Malambo, donde lucen orondas sus torres para usos comerciales y administrativos.

Los esfuerzos realizados por las administraciones de turno, para hacer inversiones en los últimos años, han sido enfrentados a un déficit que llegó a superar los  CINCUENTA Y CINCO MIL MILLONES ($55.000.000.000.oo) de pesos, pese a lo cual las inversiones realizadas se ven reflejadas en otro ámbito social de mayor prioridad, como la salud, atención a desastres y otros. Pero los sabanalargueros guardamos la esperanza de ver a nuestra ciudad en un lugar de mejor categoría con la llegada al territorio de la empresa privada. Y valga la pena recordar el mensaje del Presidente Kennedy: “No os preguntéis: qué puede hacer vuestro  país por vosotros. Preguntaos que podéis hacer vosotros por vuestro país”

El parque automotor de Sabanalarga, no es digno de una ciudad que se precia de ser la “segunda” del departamento, tanto por el número como por la presentación de los vehículos que en un altísimo porcentaje han superado el tiempo de vida útil establecido por las normas y siguen transitando por nuestras vías, contribuyendo así a la fealdad del entorno. La circulación de vehículos en forma irrespetuosa por parte de muchos conductores, quienes desconocen las normas del tránsito, o conociéndolas las incumplen, es algo que crea confusión. Pero, es imposible esperar un mejoramiento en este sector cuando Sabanalarga no cuenta con una entidad reguladora de tránsito, donde circulan  más de seis mil motocicletas y los destartalados vehículos que prestan el servicio desde y hacia los corregimientos y municipios vecinos, incluyendo los de las empresas legalmente establecidas como cooperativas  y una cuyo origen no es sabanalarguero.

 El comercio formal es digno de admirar, ubicado en instalaciones modernas que nada tienen que envidiar a las existentes en otras ciudades, brindando a los compradores las comodidades propias de la época y la atención por parte de personal debidamente capacitado para ofrecer no sólo los productos en venta sino una atención dentro de las normas del buen trato. Lástima que los vendedores ambulantes y estacionarios dañen la imagen del buen comercio de Sabanalarga, invadiendo el espacio público e impidiendo la libre movilidad de los transeúntes; y aunque esto se observe en todas partes del mundo, según dicen los defensores gratuitos de los invasores, deberíamos hacer uso de nuestro sentido de pertenencia y no poner en práctica lo malo que hagan los demás.

Siguiendo con el análisis, encontramos una malla vial completamente destrozada, la cual se espera que quede restablecida dentro de poco según los anuncios y gestiones de carácter nacional adelantadas por el señor Alcalde.

Por las anteriores consideraciones y muchas otras que la ciudadanía conoce es que no podemos catalogarnos como la segunda ciudad del departamento, esperando lograrlo dentro del menor tiempo posible, mientras se recupera igualmente, la veracidad de aquella frase muy conocida en muchos lugares: “Sabanalarga, la tierra donde la inteligencia es peste” y que con el correr de los años ha perdido su vigencia