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Ana, ‘la samaritana’ de
medio siglo en Sabanalarga
Por Eduardo García M.
www.elheraldo.co
Con un vibrato natural y suave, Ana Gómez tararea la
marcha del Santo Sepulcro durante varios minutos
antes
de hablar.
Esa misma marcha ha sido
testigo silencioso de la devoción de esta mujer, de 90
años de edad, 50 de ellos representando a La Samaritana
más antigua de Sabanalarga.
Su tarea, ha sido surtir
de agua a los 12 ‘apóstoles’ encabezados desde hace
medio siglo por Luís Padilla, otro veterano de la Semana
Santa en el pueblo.
Cuenta la historia que fue
una mujer samaritana quien le dio de beber a Jesús,
sediento de tanto caminar, en la ciudad de Samaria, en
la era cristiana.
Ana, a sus 90 años olvida
algunas cosas, pero otras permanecen lúcidas y las
comparte sin titubear.
“Cada vez que llega esta
época me siento engreída. Siento que la virgen María me
da besos en la frente a cada rato”, sostiene y vuelve a
solfear el cántico religioso del recibimiento. Esta vez
lo extendió mucho más.
La ferviente mujer es de
sonrisa perenne. Se ríe de la vida a carcajadas y
asegura que su impulso por la fe católica le ha
permitido gozar de la mejor de las recompensas de Dios y
María Santísima.
Se refiere a un hogar
hermoso, completo y a su próspero estado de salud. A su
edad no se lamenta de nada.
“Mis nueve hijos y 21
nietos están vivos, algunos en Venezuela y otros aquí,
pero todos me adoran”, sostiene la abuela Ana, mientras
remienda a mano, corotos de todos los miembros de la
casa. Se balancea relajada en una mecedora de pita, en
el fresco patio de la vivienda familiar.
Hace tres días la llevaron
a un chequeo médico de rutina y el galeno se sorprendió,
porque, Ana, la samaritana, tiene la presión arterial de
una quinceañera.
Insiste en que la alisten
mañana Viernes Santo en la noche con sus atuendos y que
la dejen caminar con la misma múcura de 50 años en el
hombro, acompañada de las cofradías que tradicionalmente
conoce Sabanalarga. Empero, sus hijas creen que este año
no es conveniente que lo haga, para evitarle cualquier
perjuicio con su salud.
“Si no camino la
procesión, entonces que me lleven a verla hasta que me
despida del señor Jesús y de María. A las 6:00 en punto
de la tarde estoy allí en la iglesia”, indicó con
autoridad.
Es tanta la fe de Ana, que
además de ser la samaritana de medio siglo no se pierde
una eucaristía de domingo, para agradecerle a Dios por
lo que tiene y pedirle que proteja a sus hijos, lo mismo
que a su esposo, Pedro Navarro, un año menor que ella,
residenciado en Venezuela.
Yasneidi Ordóñez, la nieta
que la atiende en su vivienda de la calle Calga, de
Sabanalarga, dice que heredó el dogma de su abuela.
Es ella quien quiere lucir
el vestuario de la venerable mujer para pedirle un solo
favor al creador de la vida: que mantenga a su abuela
con vida durante mucho tiempo. Aquí, doña Ana no dudó en
advertirle que le cuide la vasija de barro, su reliquia
inseparable.
SUS AMIGOS ‘APÓSTOLES’.
Jesús Dita, de 88 años de edad, es el ‘apóstol’ más
antiguo de Sabanalarga, amigo entrañable de Ana, la
samaritana, como también lo son los demás apóstoles
veteranos: Alfonso Herrera, Julio Silvera, Felipe
Peláez, Luís Padilla, Manuel Rúa, Santiago Barros,
William Dita, Alfredo Castillo, Manuel Vizcaíno, Samir
Navarro y Rafael Gómez.
“Todos son mis amigos a
quienes recuerdo con inmenso cariño, porque fueron
muchos años compartiendo la misma fe y la misma
creencia”, sostiene, sin dejar escapar una sonrisa.
Corroborando la lealtad de sus palabras con la mano
puesta sobre el corazón.
Otros ‘apóstoles’
centenarios han muerto en Sabanalarga, entre los que se
recuerdan a José Ahumada, Manuel del Cristo Mercado,
Eligio Caraballo y Heriberto Rúa.
Los corotos que remendaba
a mano quedaron en la silla de al lado para ella misma
citarlos con sus envejecidos dedos, al vaivén de un
escapulario en su muñeca izquierda. “Es María y
Jesucristo”, dice radiante.
PATRIMONIO
RELIGIOSO
La Semana Santa en
Sabanalarga fue declarada Patrimonio Religioso y
Cultural en diciembre de 2007, a través de una ordenanza
de la Asamblea del Atlántico.

Se trata de una
celebración que data de más de 180 años y que cada vez
conquista a las nuevas generaciones, según lo narró
Manuel Vizcaino Mercado, quien lleva 48 años presidiendo
la Junta Apostólica. “Los jóvenes no solo se están
vinculando a las actividades religiosas de Semana Santa,
cada vez es más notorio que pagan mandas como cargadores
y centuriones, eso es importante”, explicó Vizcaino.
Actualmente participan 180 personas como cargadores, 120
como centuriones y los 12 tradicionales apóstoles.
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